El Primer Gol del Pueblo Chileno

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Es una obra colectiva de cerca de cien metros cuadrados, firmado por Matta, ubicado en el interior de la Municipalidad de La Granja, a los pies de lo que fuera su piscina olímpica, hoy estructurada y transformada en el Centro Cultural Espacio Matta.

El muro mide 25 metros de largo, por 4,5 metros de alto y fue construido con una inclinación de 5 grados con el propósito de evitar humedad de la lluvia y la llegada directa de los rayos del sol.

Fue diseñado por Matta con su bagaje de arquitecto y calculado por su amigo ingeniero húngaro Carlos Sändor. Levantando en gruesa estructura de concreto armado, trabajaron obreros obreros de la municipalidad, que además lo revistieron con una rápida preparación no pulida.

Se ilustran en el mural temático las actividades culturales y de entretención de la comuna de ese entonces. Están sus visitantes a la piscina, integrantes de grupos de baile y la representación de una cuadro plástico.

La obra tardó cerca de ocho meses. Comenzó en noviembre del 71 y fue inaugurada el domingo 28 de noviembre del mismo año.

En la segunda mitad, en la parte derecha, la galería con gente y la cancha de fútbol. En otro sector, los asistentes en aquella galería están celebrando el gol, todos desnudos: los bañistas, los bailarines y futbolistas; disfrutando, como una metáfora, el primer aniversario del triunfo político de la izquierda.

El Presidente Salvador Allende asumió su mandato presidencial el 4 de noviembre del 70, luego de tres fallidos intentos. En esa ocasión Allende le obsequió a Matta una bandera chilena con las firmas de todos los integrantes de su nuevo gabinete y le pidió su colaboración como una especie de agregado cultural.

En este contexto el presidente Allende llamó a las Brigadas de Ramona Parra para pintar  distintos lugares de Chile como apoyo a las campañas de alfabetización, del medio litro de leche y la salud. Al poco tiempo de que se cumpliera un año de iniciadas las labores Matta les propone la idea de pintar el mural.

Los mismos bocetos que mostró Matta a los brigadistas en el encuentro con Allende en la Quinta Normal formaron parte de los originales que se fueron acomodando al muro.

El trazado de las figuras fue aplicado inicialmente con carboncillo, adicionando aceite para que adhiriera más al muro, que luego retocaban con pigmento negro.En varios casos lo retocó el propio Matta para adelgazar los trazos muy gruesos iniciales de los brigadistas, acostumbrados a grandes letras de las campañas políticas que se hacían  con mayor rapidez.

Matta elige el tema, distribuye las caricaturas, las dibuja todas, como parte del desarrollo de su obra plástica. Diseña los volúmenes, compone, aprovecha las manchas y salientes del muro para hacer surgir los personajes, pero deja el manejo cromático e manos de los brigadistas.

La perspectiva cromática, aquella que da profundidad, en sus inicios fue muy rica y expresiva, se ha perdido parte por las 14 capas de pintura, el tiempo y también por la restauración.

Al ánimo y la energía de Matta se sumó al de sus jóvenes colaboradores. Todos bajo el sol y él con un sombrero de alón, en tenida de overall, con una gruesa brocha en la mano y sonriendo. Trabajó afanosamente en el mural.

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Pero a pesar del rigor que les transmite Matta a los brigadistas no falta el tiempo para el descanso y el juego.

Es necesario recordar que llegar ala lugar significaba trasladarse a la periferia, porque en 1971 la zona sur aún era rural. Las jornadas de dibujo y pintura transcurren entre juegos colectivos, columpios, pichangas, baños al medio día, bebidas gaseosas y cervezas aportadas por los dueños de la casa: la municipalidad.

El trabajo de pintar se realiza en 15 días, participan 15 voluntarios brigadistas y el artista.

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